miércoles, 17 de junio de 2009

LA CONTINUIDAD DE LAS OPERACIONES


MÁS QUE UN PLAN DE RECUPERACIÓN

DE DESASTRES

Un peligro previsto, está medio abolido.
(William Shakespeare)

Sus inicios:
Dentro del mundo de las Tecnologías de la Información, el término Continuidad del Negocio se ha ido extendiendo de manera generalizada frente a los anteriormente utilizados, Recuperación de Desastres primero y Planificación de la Contingencia después.


Hacia principios de los años setenta del pasado siglo, Norman L. Harris, Edward S. Devlin y Judith Robey, tratando de encontrar un método de planificación y gestión que evitara la continua atención de problemas de forma aleatoria, es decir, lo que en términos coloquiales llamaron “apagar fuegos”, dieron lugar al nacimiento de una actividad que en principio se llamó Planificación de la Recuperación ante Desastres.



Posteriormente, esa misma actividad se denominó Planeación ante Contingencias, concepto que parece ser más universal, pues una contingencia, según el Diccionario RAE en su segunda acepción, es “Cosa que puede suceder o no suceder”, y en su tercera acepción, “Riesgo”. De esta forma, no limitamos las causas a “desastres”, lo que parece indicar que otros incidentes menos espectaculares no son tenidos en cuenta.


Hasta ese momento, las actividades de planificación y prevención estaban dirigidas hacia las operaciones informáticas que, en la mayor parte de los casos se encontraban centralizadas en el Departamento de Informática e, incluso, en un lugar físico concreto.
Con el paso del tiempo y la aparición de la informática distribuida, al extenderse por toda la organización las funciones soportadas en medios informáticos y telemáticos, esa actividad varió su alcance y vino a llamarse Planificación de la Continuidad del Negocio.



La palabra negocio, en castellano, tiene unos claros matices mercantiles, y dado que hoy todas las organizaciones, sean mercantiles o no, sean empresas o entidades públicas, dependen del correcto funcionamiento de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, hablar de continuidad del “negocio” sería limitar mucho el alcance, por lo que sería más correcto hablar de continuidad del servicio.


Sin embargo, dentro del ámbito de los profesionales de las Tecnologías de la Información, “continuidad de negocio” ha venido a transformarse en un término comúnmente aceptado, tanto para organizaciones mercantiles como para organismos públicos.


Hoy día, el concepto de Planificación de la Continuidad del Negocio, está siendo sustituido por el de Gestión de la Continuidad del Negocio, es decir, no se limita a la planificación de la continuidad, sino a la gestión integral de la misma.
Según el Instituto de Continuidad del Negocio británico, Gestión de la Continuidad del Negocio no es simplemente recuperación ante desastres, gestión de crisis, gestión de riesgos o recuperación tecnológica. No es simplemente una disciplina realizada por especialistas profesionales, sino un enfoque global de la actividad que integra un amplio espectro de actividades de gestión encaminadas al objetivo final de la organización. En particular, crea el marco estratégico y operativo para revisar, y modificar cuando sea necesario, la forma en que la organización proporciona sus productos y servicios, al mismo tiempo que aumenta su resistencia frente a interrupciones o pérdidas.

La Gestión de la Continuidad del Negocio es reconocida como una buena práctica profesional y es parte integral del buen gobierno de las organizaciones.
De esta forma, toma una dimensión estratégica y no debería ser considerado como una mera herramienta operativa.

En resumen, la Gestión de la Continuidad del Negocio es un proceso de dirección que identifica los impactos potenciales que amenazan a la organización y proporciona el marco adecuado para construir y reforzar la capacidad de dar una respuesta efectiva que salvaguarde los intereses, la imagen y el valor de las actividades realizadas por la misma.

Un Plan de Continuidad debe ser actualizado a lo largo del tiempo. En una buena medida, está reflejando la situación de la organización y es consecuencia de ella. Por tanto, cualquier evaluación debe realizarse con el objetivo de subsanar las deficiencias que se encuentren, y en consecuencia, las evaluaciones deben repetirse periódicamente.

Objetivo del plan
El objetivo primordial es entonces, conseguir que el desarrollo e implantación de un Plan de Continuidad de las Operaciones del negocio sea un proyecto estratégico de toda la organización, involucrando a todos los departamentos y divisiones para que la información necesaria fluya de forma continua en la medida de las necesidades de los responsables de llevarlo adelante.

Su desarrollo, implementación y mantenimiento propiciará a la organización beneficios tales como:

•Minimizar las potenciales pérdidas económicas

•Reducir riesgos potenciales

•Reducir las probabilidades de que ocurran interrupciones

•Reducir interrupciones en las operaciones

•Asegurar la estabilidad de la organización

•Facilitar una recuperación ordenada

•Minimizar costos de primas en seguros

•Reducir la dependencia de ciertos elementos clave

•Proteger los activos de la organización

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