El Especialista
Experto en impuestos
Marco Ureña enfrentó al portero y supo que Costa Rica firmaría la página más gloriosa de su historia futbolística.
Para Rónald González, líder de esta proeza, el destino había reservado un rol de enlace con otras páginas inéditas. Recordó cuando con su grupo de “carasucias” anotó el primer gol tico en un Mundial Juvenil (Arabia Saudí 89), mientras que algunos de sus actuales pupilos daban sus primeras patadas en el vientre materno.
Revivió la emoción de vencer la portería de los checos en el epílogo de la jornada de la “cenicienta” de Italia 90. Estar en el banquillo en Egipto era un símbolo de continuidad de una cadena de varios eslabones, que incluían a muchos jugadores, entrenadores y dirigentes, en donde cada competición había significado un peldaño en una escalera de aprendizaje y crecimiento. Si tomamos esta metáfora para ponderar el nivel de desarrollo del fisco costarricense, es innegable que estos últimos 20 años han sido pródigos en una cadena de reformas con resultados mayoritariamente positivos.
Pese a lidiar con diseños impositivos cargados de parches y distorsiones, la gestión de Tributación y Aduanas genera hoy mucha mayor sensación de riesgo para quien no quiere cumplir, y más tangibles facilidades para quien sí quiere cumplir, en contraste con 1989. Aun con todas sus carencias, el fisco nacional podría competir por el título del mejor de Centroamérica y el Caribe. Pero en lugar de conformarse con consolidar tal distinción, el Estado debería fijar objetivos más ambiciosos, ya que a la élite internacional de gestión fiscal no se accede solo por destacar en el vecindario cercano.
Para lograrlo basta con contagiarse del hambre de superación de estos veinteañeros, que siguen las huellas de unas hermanas Poll y su mentor Francisco Rivas, quienes nos demostraron que un pequeño país puede aspirar a las cumbres más altas. El balón besó la red y con el pitazo final un mundo atónito reconoció que Costa Rica está merecidamente entre los primeros cuatro de un Mundial de FIFA.
La sabia lección es que no es un triunfo basado en la improvisación: fue un proceso serio, nutrido de la experiencia de otros procesos anteriores, cuyos éxitos y fracasos abrieron el sendero para esta victoria de oro puro…
Texto secundario
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